Coach vs entrenador: descubre cuál necesitas

El coaching ayuda a ganar claridad a la hora de tomar decisiones, tanto en la vida personal como en el trabajo. Los programas de training, por su parte, buscan fortalecer competencias profesionales y personales relacionadas con la comunicación, el liderazgo, el trabajo en equipo, la responsabilidad, la gestión del tiempo y la actitud.

En la entrevista que sigue, Alexandra Panait conversa con Oana Yucel sobre el papel de un coach y el de un trainer, dos perfiles que a menudo se confunden, pero que cumplen funciones distintas dentro del desarrollo personal y profesional.

A – Hoy hablamos de coaching, un campo todavía relativamente nuevo en nuestro país, pero muy valioso y con muchos beneficios. Me acompaña Oana Yucel, speaker, trainer y autora. ¡Buenos días!

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O – Buenos días, Alexandra. Muchas gracias por la invitación. Me alegra estar hoy contigo.

A – Bienvenida. Me hace mucha ilusión hablar de un ámbito que, como vemos, ayuda a muchas mujeres que en algún momento se encuentran en un punto de bloqueo. No solo a mujeres, aunque a ti te gusta trabajar más con el público femenino. Antes que nada, quisiera hablar de ti para entender por qué elegiste esta rama profesional.

O – No sé si fue como en el caso de muchas otras personas, pero yo descubrí mi verdadera pasión, por decirlo así, después de los 30 años. Cuando llegó mi hijo, muchas mujeres nos replanteamos las prioridades y revisamos qué queremos hacer en realidad. Aun así, hasta ese momento mi carrera me había ayudado muchísimo. Trabajé en ventas, fui manager y también trabajé en recursos humanos, y todo eso me convirtió en la persona que soy hoy. Desde hace más de 4 años trabajo como coach y trainer, sobre todo con mujeres, emprendedores, directivos y sus equipos.

Coach y trainer: qué implica esta actividad

A – ¿Te gusta tu trabajo?

O – Me encanta. Me gusta lo que hago y hago lo que me gusta. Me alegra mucho poder aportar valor a las personas. En mi trabajo hay un intercambio constante: yo también aprendo de mis clientes y de quienes participan en mis sesiones, y ellos aprenden de mí. Nos sostenemos mutuamente y crecemos juntos.

A – Veamos en qué consiste exactamente esta profesión, porque mucha gente todavía no entiende bien el término. Así como vamos al gimnasio y tenemos un entrenador personal, en los negocios también necesitamos un coach, ¿no?

Qué hace un coach en el desarrollo personal y profesional

O – Sí, coach en español sería algo así como entrenador. El término viene del tenis. En la actualidad, en el mundo empresarial, el papel del coach es acompañar al cliente para que, a través de preguntas, encuentre por sí mismo las soluciones a sus propios problemas.

A – ¿Es como un psicólogo?

O – No, no es lo mismo que un psicólogo. Con el psicólogo trabajamos traumas, es decir, aquello que proviene de la infancia o de capas más profundas. En algunas sesiones de coaching pueden aflorar también cuestiones personales.

A – ¿Y por qué tomamos malas decisiones?

O – Probablemente. Tengo clientes que también trabajan con un terapeuta, pero eligen colaborar además con un coach. En coaching, el foco está en un objetivo concreto. Nos centramos en lo que ocurre aquí y ahora, en el problema actual y en las soluciones más inmediatas que pueden aparecer a corto plazo.

A – Entonces, en la práctica, contratamos un entrenador para nuestro ámbito de actividad. ¿Cómo afrontas tú esos retos, teniendo en cuenta que los sectores son tan diversos y los problemas tan diferentes? Tu consejo tiene que adaptarse al negocio de cada persona, ¿verdad?

O – En realidad, yo no doy consejos como tal, porque no tengo experiencia en el negocio específico de cada cliente. Puedo trabajar con personas que tienen empresas de construcción, shipping, consultoría o muchos otros sectores, y no necesariamente conozco su industria en profundidad. Mi papel como coach es estar presente en la conversación, mostrar curiosidad, hacer esas preguntas que despiertan más reflexión y ayudar al cliente a ver una perspectiva distinta, en la que quizá no había pensado antes. Porque, insisto, en coaching las soluciones siempre están en el cliente, en la persona que recibe el acompañamiento, no en mí. Yo solo lo guío y lo apoyo. Después, la persona prueba lo que ha encontrado y comprueba qué funciona.

A – Supongamos que llegáis a una conclusión, la persona pasa a la acción y luego vuelve, quizá más desanimada. ¿Qué hacéis entonces?

O – En la vida, si no lo intentamos y fallamos, no aprendemos. Con las mujeres con las que trabajo no partimos de la idea de “no funciona, se acabó”. Probamos, observamos y, por lo general, la solución que encuentran suele ser la más adecuada para ellas en ese momento. También puede pasar que, si hablamos dentro de 6 meses o de un año, la solución sea completamente distinta. Y eso nos ocurre a todos. Ahora tenemos un nivel de conciencia; dentro de un año, tendremos otro, porque se acumulan experiencias, conocimientos y personas en nuestra vida.

A – Y también puede cambiar todo el contexto, ¿no?

O – Sin duda, sí.

Cómo se desarrolla una sesión de coaching

A – ¿Cómo se desarrolla exactamente una sesión de coaching? ¿Cuánto dura?

O – En mi caso, una sesión dura una hora y solemos vernos cada dos semanas. Hay clientes que prefieren hacerlo semanalmente. Recomiendo un intervalo de dos semanas porque las soluciones que encuentra la persona también hay que ponerlas en práctica, para ver qué ha funcionado, qué no y qué puede mejorarse. Los procesos de coaching pueden durar 3 meses, 6 meses o incluso más. Tengo clientes que han optado por trabajar conmigo durante un año. Entonces les he dicho: “Aquí ya no hacemos solo coaching”. Ellos lo sabían, pero querían seguir profundizando. Por eso, en algunos casos, también entramos en la parte de training. Aun así, el coaching puro suele desarrollarse en un periodo más corto, de 3 a 6 meses, y siempre orientado a un objetivo.

A – Y cuando aparece otro objetivo, vuelves a acudir a tu coach y te orienta de nuevo.

O – Si hace falta, sí. En general, la persona termina dándose cuenta de que la solución realmente está ahí. A veces conviene volver porque la mirada de alguien externo ayuda a confirmar algo, a ver el problema desde otro ángulo y a encontrar una nueva respuesta. Y sí, puede ser útil de forma puntual. Después, normalmente seguimos trabajando con sus equipos, y ahí entramos en el terreno del training.

Diferencias entre coaching y training

A – Esa parte es diferente a la de coaching, ¿verdad?

O – Sí.

A – ¿Cuáles son las diferencias?

O – En coaching yo escucho con curiosidad, hago preguntas y las soluciones están siempre en el cliente. En training, en cambio, también hay una parte de enseñanza, especialmente en liderazgo, comunicación y desarrollo personal. Los trainings incluyen una base teórica, aunque no muy extensa.

A – Técnicas, ¿no?

O – Sí, por ejemplo, estilos de liderazgo que pueden aplicarse o qué significa la comunicación, cómo funciona y cómo podemos utilizarla para mejorar nuestras relaciones con los demás. Aun así, en mis trainings un 20% es teoría y un 80% práctica, porque así es como creo que se aprende en la vida cotidiana.

A – ¿Y cómo se trabaja en la práctica?

O – A través de ejercicios y role plays. De los role plays es de donde más aprenden las personas. Siempre les animo a practicar en un entorno seguro, donde podamos ensayar y jugar con situaciones reales.

A – ¿En los trainings os reunís con más frecuencia?

O – Depende de lo que estemos trabajando. Podemos tener un programa con equipos durante varios meses, programas de training de un año divididos en etapas, o incluso acciones puntuales, como un team building. Todo depende de la situación.

Qué suelen incluir los programas de desarrollo personal y profesional

A – ¿Este ámbito tiene un ABC general que aplicas con cualquier cliente, independientemente de su problema?

O – En general, me adapto a las necesidades del cliente. Lo que sí he visto, trabajando con empresas pequeñas, medianas y grandes, incluidas multinacionales, es que una dificultad común casi siempre es la comunicación. La comunicación sigue siendo un tema hoy, mañana y siempre. Las personas cambian, entran y salen de los equipos, a veces sabemos ciertas cosas pero las olvidamos o no las ponemos en práctica con suficiente frecuencia. Por eso, en casi cualquier empresa uno de los trainings más solicitados es comunicación. También aparece mucho en las sesiones de coaching. En los últimos tiempos, otros temas que se piden bastante son la asunción de responsabilidades y el compromiso. En el training, lo importante es crear un espacio y ofrecer un contexto en el que las personas puedan crecer y desarrollarse. Luego ya depende de cada individuo qué hace con la información que recibe, si decide aplicarla o no. Se suele decir que en un training el 10% de los participantes se lleva la información y la aplica, otro 10% no hace nada con ella y el 80% se queda con la idea hasta que, cuando esté preparado y alcance un nivel de conciencia adecuado, empezará a conectar con esos contenidos.

A – Yo creo que hacen falta personas como tú en cualquier empresa. Estas sesiones me parecen interesantísimas y es imposible salir de ellas sin aprender cosas nuevas que luego puedes aplicar en muchas situaciones de la vida.

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